Parece mentira pero ya estamos aquí. Los primeros días han sido increíbles, muy intensos y especiales, nos da miedo pensar en no ser capaz de retener todos los recuerdos que vamos a juntar en dos años.

Solo llevamos aquí 4 días, pero ya nos cuesta escribir este primer post sin que sea abrumadora la de cosas que queremos dejar para el recuerdo.
Necesitamos empezar por hablaros de Martin y Kenn, y por supuesto, hablar de ellos es hablar de @kasinde.
Kasinde es una “agencia” de viajes creada por Maria y Sergio. Lo pongo entre comillas porque la verdad es que no seria capaz de describirlo como agencia. Hacen todo lo que te gustaría que hiciese una agencia, pero de una forma tan personal y tan increíble que es difícil pensar que es su trabajo… es como si tus hermanos te organizasen un viaje que ellos han hecho muchas veces, siempre queriéndote dar las mejores experiencias, los mejores momentos, siempre pensando en ti.
Cuando llegamos a Kenia iniciamos el viaje con Martin.

Su carta de presentación fue darnos un abrazo enorme. Esto, la verdad, es lo que le describe como la persona que es: amable, atento y suuuuper profesional. Trabajó como ranger en las Reservas y Parques Naturales de Kenia durante 12 años, por lo que es difícil que alguien pueda contarte algo de animales que él no haya vivido en sus propias carnes.
El viaje a Amboselli en coche fue toda una travesía (para los que no hemos estado en África antes, el tráfico es “diferente”). Una vez allí, Kasinde nos había cogido una reserva cerca de Amboselli, en una zona suuuuper auténtica . Allí conocimos a Keen. Keen es un chaval masai que está tratando de formarse como guía para trabajar de ello y que nos ha acompañado durante todo el viaje.
El safari en Amboselli es alucinante (no se puede describir la majestuosidad de los animales cuando los ves en su hábitat, viviendo, comiendo o luchando por su territorio).

Pero es el sitio donde duermes, la gente que conoces y con la que compartes tu día la que lo hace un viaje especial. Tuvimos la enorme suerte de que Keen nos llevase a conocer a su familia masai. No el pueblo masai turístico… SU FAMILIA. Empezó por su abuela, de 92 años, fuerte como un roble. Y poco a poco nos fue presentando a su padre, hermanos y madre…

A los pies del Kilimanjaro y la paz que respiraban, los que nos sentimos pequeños, obviamente, fuimos nosotros.
Nuestro viaje con Keen y Martin continuó por Crescent Island, cogimos una lanchita , cruzamos a esta islita (vimos hasta una pelea de hipopótamos en el camino) e hicimos un pequeño safari a pie. Luego fuimos a descansar a otro increible lugar que nos escogió Kasinde.
Al día siguiente acabamos nuestro periplo con Martin y Keen, increíblemente agradecidos y con ganas de volver a verles próximamente.

Asante sana!!!
