El Parque Nacional de Kruger es la reserva de animales más importante de Sudáfrica. Situado al noreste del país, ocupa una superficie de casi 20000 km2.

Además, es la primera vez que vamos a hacer un safari nosotros solos, con nuestro coche, sin un guía que haga todo, por lo que la impaciencia por saber si seremos capaces de encontrar a los animales por nosotros mismos es máxima. Y eso que los profesores que hemos tenido han sido muy buenos: Martín, Mark, Keen y Fred.

Kruger, con más de 350 km de norte a sur y 60 km de este a oeste, tiene varias puertas de entrada. Nosotros, por cercanía a donde hemos dormido, elegimos entrar por Orpen Gate. Una vez dentro, el primer elefante que vemos por nosotros mismos nos hace sentirnos super especiales ¡y con ganas de ver mucho mucho más!

Las horas en el coche, mientras nos recorremos el parque, se nos pasan volando, viendo más cebras, ñus, búfalos, impalas, jirafas, wild dog y elefantes. El estar parado frente a ellos, solos, sin ningún ruido más que el que ellos hacen al comer o al pisar, es algo indescriptible, algo que te hace sentir la persona más afortunada del mundo por poder estar viviendo ese momento.

El sol empieza a bajar y el tiempo de safari llega a su fin, ¡las puertas del campamento cierran y tenemos que llegar antes para que no nos dejen fuera! Hoy dormimos en Lower Sabie, un campamento dentro de Kruger, en la parte sur de éste. Llegamos, montamos nuestra tienda de campaña y nos relajamos un poco mientras recordamos los momentos más increíbles del día ya que, aunque hoy no hayamos tenido suerte con nuestros amigos los leones y demás felinos, el día no ha podido ser más especial.

Hoy conocemos también a Stephen Knott, fotógrafo australiano con un objetivo que le ocupa todo el asiento del copiloto (nunca hemos visto un objetivo tan grande), ¡que lleva 2 meses en Kruger… y los que le quedan! Él nos da algunas pinceladas de cuáles son las mejores zonas para buscar ciertos animales… se lo conoce como la palma de su mano, ¡claro está!

Primer madrugón de Kruger… A las 04:45 suena el despertador, ¡tenemos que recoger todo para estar listos a las 05:30, cuando abren de nuevo las puertas del campamento y podemos salir a hacer el primer game drive del día! La verdad es que, aunque es una verdadera paliza, merece mucho la pena. En este momento del día es cuando los animales, después de una activa noche de búsqueda de comida, están todavía despiertos esperando un tentempié para el desayuno antes de irse a dormir cuando las horas de sol más aprieten.

El madrugón da sus frutos a los 15 minutos de salir cuando vemos a un león macho no muy lejos de la carretera. Nos acercamos, paramos el motor del coche y pasamos un rato a su lado en absoluta paz.

Llegan coches de guías y nos dicen que al sur han visto algunas leonas, asique nos ponemos en marcha para ver si tenemos suerte y siguen ahí. Efectivamente, las vemos a los 10 minutos mientras ellas buscan algo que llevarse a la boca para desayunar.

Durante el resto del día seguimos viendo animales y poniendo a prueba nuestro 4×4 por algunas carreteras del Parque. Aunque las principales carreteras que unen los campamentos están asfaltadas y te encuentras con gente realizando safaries en todo tipo de coches, las secundarias son de grava y tienen algún que otro agujero. Además, los días anteriores parece ser que ha habido lluvias muy fuertes en el parque que han dejado algunas de ellas incluso impracticables.

Acabamos el día en Satara, campamento en el que dormiremos hoy y mañana y que se encuentra en el centro de la zona sur del Parque. Al llegar a Satara nos damos cuenta de que todos los campamentos aquí son parecidos y están súper bien preparados: tienen restaurante, supermercado, piscina, muchos de ellos gasolinera… y la verdad es que los precios no son nada caros. Además, tienen también una pizarra con los avistamientos que ha habido ese día y el día anterior, lo que te ayuda mucho a decidir por dónde ir a buscar animales, ya que ves más o menos cuáles son sus áreas o zonas por las que se mueven.

Además, esta área del parque es famosa por ser una zona de avistamiento de felinos y donde una manada de leones, dirigida por 2 hermanos, tiene atemorizado al resto de depredadores del Parque… ¡a ver si conseguimos verlos mañana!

Repetimos rutina mañanera para estar a las 05:30 listos para salir ( Y si, Carlos se queja todas las mañanas). Sin embargo, hoy en la casilla de salida no nos encontramos 10 coches… ¡si no casi 30!! No somos los únicos locos 😅

¡Y de nuevo el madrugar tiene su regalo! En la carretera, a nuestro lado, una manada de 4 leones descansa. Pero no son 4 leones cualesquiera… ¡entre ellos se encuentra Casper, el león blanco de Kruger! ¡¡Lo hemos visto!! Y la verdad es que su mirada, con esos ojos casi blancos, te deja helado.

Dedicamos el día a conocer otra zona del parque, Olifants. Este campamento se encuentra en la ladera de una montaña sobre el cauce del río y las vistas que hay desde su mirador son increíbles. De vuelta a Satara, donde dormimos hoy otra vez, tenemos la suerte de poder volver a Casper y darle las buenas noches.

En nuestro safari mañanero del 4 día en Kruger, un guepardo con su cría nos salta a escasos metros del coche. Una suerte increíble empezar el día así, con un cheetah con su hij@! La verdad es los guepardos son animales majestuosos, como si todo su cuerpo fuese una maquina perfecta. En estos meses de safari hemos aprendido muchas cosas sobre el mundo animal que antes desconocíamos (los documentales de la 2 son chulisimos pero te dejan ko para la siesta). Los guepardos, aparte de ser el animal terrestre más rápido, pudiendo alcanzar los 120 km/h, son los únicos felinos que se alimentan únicamente de carne fresca. Cada vez que quieren comer, necesitan cazar una presa y comerla en el momento. No comen una presa que hayan cazado el día anterior. 

Camino de Skuluza, otra zona del parque en la que hay leones y leopardos, la carretera asfalta nos cruza el cauce de un pequeño riachuelo. A la izquierda no muy lejos, vemos un hipopótamo fuera del agua, escondido un poco entre la maleza. Paramos el coche para sacarle una foto, ya que no es muy fácil ver a estos enormes animales fuera del agua. El susto nos lo llevamos cuando el hipo arranca a correr, directo hacia nuestro coche, gruñendo y con una cara de muy pocos amigos. ¡Menos mal que no habíamos parado el motor! ¡Salimos quemando rueda y con el corazón a 200 pulsaciones! Los hipopótamos son los animales que más muertes de personas se cobran. ¡Esta vez hemos escapado por los pelos! El hipo pasa, después de este día, a ser el animal al que más miedo tenemos de todos.

Pero, rápido olvidamos este mal rato cuando, alado de la carretera, en la rama de un árbol, vemos un bonito leopardo echándose una cabezadita. Nos quedamos un rato admirando a este animal y nos permite echarnos unas risas ya que vemos como, en cada cabezada que da, ¡se desequilibra y casi se cae del árbol!

Para terminar el día, en los alrededores de Skukuza, vemos una manada de más de 20 leones echándose una siesta, suponemos que recargando pilas para la cacería que vendrá por la noche.

El objetivo de nuestro 5 día en el parque es ver rinocerontes. A principios del siglo XX, la población de rinocerontes era alrededor de los 500.000 entre África y Asia. Sin embargo, debido a la constante caza furtiva de estos animales por el valor de su cuerno en el mercado negro por estúpidas creencias, ha provocado que hoy en día, solo queden unos 27.000 rinocerontes en todo el mundo. Hablando del P.N. de Kruger, la población de rinocerontes ha disminuido un 70% en esta última década. Kruger tiene, actualmente, menos de 4.000 ejemplares, de los cuales, menos de 300 son rinocerontes negros. Por esta salvajada, este animal paso a ser protegido y hoy en día el número ha vuelto a aumentar, aunque siguen siendo demasiado pocos comparado con los que deberían de ser. Además, el mercado negro sigue demandando este producto y la caza furtiva sigue siendo un frente contra el que luchar. De hecho, ni en las pizarras ni en ningún sitio se da la información de cuál es el área para buscar rinocerontes ni donde ni si ha habido avistamientos de estos animales.

Nosotros tuvimos la suerte de coincidir con un señor mayor sudafricano que llevaba 15 años viniendo al parque anualmente, a pasar una semana disfrutando de su fauna. Él nos dio alguna pista de dónde podíamos buscarlos, por lo que, sin dudarlo un momento, ¡nos pusimos en marcha!

Y, después de conducir un rato, algunos rinocerontes blancos aparecieron ante nosotros, ¡no nos lo podíamos creer! Son animales tan bonitos, con su especie de armadura por fuera, tranquilos y familiares. Por desgracia, alguno de ellos tenía su cuerno cortado, pero por lo menos seguía vivo. Es una pena el daño que el ser humano es capaz de infligir en la naturaleza, ya sea por creencias, tradiciones, caprichos o dinero.

Última mañana en Kruger. La disfrutamos viendo elefantes cerquita cerquita, jirafas, cebras, búfalos y algún hipo, aunque esta vez de lejos, ¡ya no queremos saber nada de ellos cerca! 

Después de estos días aquí nos hemos dado cuenta de que no hay nada mejor que preguntar a todos los coches cuando te cruzas con ellos. Intercambiar 

También, hemos aprendido a valorar los avistamientos. Hasta ahora no sabíamos lo difícil que era ver animales, sobre todo algunos de ellos como el leopardo, el guepardo o los rinocerontes, ya que nuestros anteriores guías nos habían malcriado haciéndonoslo todo súper sencillo.