Acabamos de terminar nuestro mes por Sudáfrica… Parece mentira que hayamos estado 30 días recorriendo de Este a Oeste todo Sudáfrica… y lo que es aún peor, lo rápido que ha pasado todo. Acabamos de dejar marzo atrás… ya llevamos casi tres meses realizando este viaje… Todo va demasiado rápido…
Tras Sudáfrica, nuestro siguiente destino es… ¡Victoria Falls!! Puede que sea uno de los destinos en el que menos vamos a estar en toda nuestra excedencia, pero, a la vez, uno de los que más ganas tenemos.

Victoria Falls es una de las 7 maravillas naturales del mundo, capaz de transportar hasta 1,1 millontes de litros de agua por segundo. Solo de imaginar la fuerza con la que debe de bajar el agua se nos pone la piel de gallina.
Las cataras Victoria pueden verse desde Zambia o desde Zimbabue. De hecho, estos dos países están conectados por un pequeño puente que cruza el río Zambeze al este de las cataratas. Sin embargo, para cruzarlo, hace falta visado de cada uno de los dos países. Esto hace que, si quieres ver las cataratas desde ambos lados, la broma en visados casi exceda los 100 euros. De ahí que, ante este percal, decidimos que las veremos desde el lado de Zimbabue. Para ello, la ciudad de entrada al parque se llama “Victoria Falls” y es en la que nos quedamos la noche de antes a dormir. Si, en cambio, quieres visitarlas desde el lado de Zambia, la ciudad base es Livingstone.

Como todo, cada uno de los lados tiene su particularidad. Desde el lado de Zimbabue dicen que las vistas a las cataratas son de frente y, por ello, algo más impresionantes a lo mejor. Sin embargo, desde el lado de Zambia puedes, por ejemplo, sumergirte en la Devil´s Pool, una piscina natural que se encuentra justo en el punto en el que el agua empieza a caer por la cascada. Nosotros, finalmente, decidimos visitarlas desde Zimbabue ya que justo llegamos al final de la época de lluvias, lo que hará que las cataratas bajen con mucha fuerza y lo que provoca que la Devil´s Pool esté cerrada por seguridad de aquellos que se quieran bañar.
El aeropuerto de Victoria Falls es pequeñito. Al aterrizar realizamos los tramites del visado, donde alucinamos ya que te obligan a pagar en suelto y, si no tienes, te dejan entrar en el país, salir del aeropuerto, sacar dinero y volver a entrar al aeropuerto para pagar… :S. De aquí, nos vamos hacia el hostel donde pasaremos la noche, el Shoestrings Backpackers Victoria Falls.

Cuando llegamos, hay montada una buena fiestecita, con música, cervezas, billar, un espectáculo de luces y mucho guiri con mucha cerveza ya en sangre dándolo todo. Cenamos, nos tomamos algo y nos vamos a la cama, dado que al día siguiente queremos ir a ver las cataras.
Nos levantamos prontito y nos vamos andando hasta el parque. Conforme vamos acercándonos, vamos oyendo el sonido de las cataratas. Y es que, el nombre con el que conocen a las Cataratas Victoria los locales es Mosi-Oa-Tunya: El humo que truena.. ¡Imagínate el ruido que hacen!

La entrada al parque ha subido exponencialmente, de 30 euros que costaba antes a 50 euros en los que está ya… (se aprovechan enormemente de que realmente estas allí solo para ver las cataratas y obviamente no te vas a ir sin verlas).
Las cataratas tienen una anchura de 1,7Km y 108 metros de alto. Son casi el doble que las cataratas del Niagara y solo rivalizan con las cataratas del Iguazú, lo que hace que el parque tenga hasta 16 miradores para poder verlas desde diferentes puntos, cada uno con su nombre.
Una vez allí, es difícil describir la fuerza con la que baja el agua… difícil describir lo que sientes al estar delante de una de las maravillas del mundo… y difícil resguardarse del agua… (ni con chubasquero conseguimos no acabar caladitos hasta los huesos). Pero, sin duda, mereció la pena.
Tras esto, nos fuimos a un super a comprar unas cuantas cosas, dado que al día siguiente cruzábamos la frontera para comenzar nuestro viaje a Botsuana. Y acabamos nuestro día tomando algo en “ The lookout Café” un restaurante espectacular.

