Hemos acabado maravillados de la pequeña isla de Siargao, de sus playas, su tranquilidad, su buen rollo y sus palmeras. Pero toca descubrir sitios nuevos, asique cogemos un ferry de una hora y poco que nos lleva hasta Surigao y de ahí otro, un poco más largo, que nos deja a las 5 de la madrugada en Cebú.
Aunque llegamos muertos por mal dormir en el suelo del ferry (si, le estamos cogiendo gusto a esto de dormir en el suelo), después de desayunar y una pequeña cabezadita en el Starbucks, nos ponemos en marcha para conocer la ciudad, ¡nos quedan 24 horas intensas por delante!

Cebú es la segunda ciudad más grande y poblada de Filipinas después del Manila pero, lo que de verdad nos llama la atención de ella es lo ligado que está su pasado al pasado español y es que, allá por el año 1521, los españoles llegaron hasta estas costas en una expedición que, posteriormente, pasaría a los anales de la historia por completar la primera circunnavegación a la tierra.
Cebú es una de las ciudades filipinas donde el pasado español se encuentra más arraigado. El 16 de marzo del año 1521, los españoles de la expedición de Fernando de Magallanes llegaron a Cebú. Magallanes plantó una gran cruz en la ciudad y pidió bautizar a los nativos en la fe católica. Más tarde, el rajá Humabón de Cebú solicitó ayuda a Magallanes para someter al rey de la isla de Mactán, lo que supuso su muerte en la batalla. Fue entonces Juan Sebastián Elcano quien comandó la flota en su regreso a España.
Tras cuarenta años, en 1565, Miguel López de Legazpi desembarca en la isla de y funda la Villa de San Miguel (actual Cebú), abanderada de los dominios españoles en Filipinas hasta 1571, y base para la conquista del archipiélago filipino.
Uno de los vestigios de este pasado español se manifiesta en la Basílica del Santo Niño. Esta Figura del Santo Niño de Cebú fue un regalo que le entregó Magallanes a la esposa raja de Cebú y actualmente se encuentra en la Basílica que recibe su nombre.

Esta figura es la semilla de donde se cree que germinó el catolicismo filipino y es la más venerada de todo Filipinas. Para muestra de ello, solo decir que en la actualidad se encuentra en la capilla instalada entre cristales antibalas para protegerla.
En el centro de la plaza, en un templete decorado con pinturas que nos narran la historia, una enorme cruz de madera se alza: es la Cruz de Magallanes. Esta cruz fue entregada por Fernando de Magallanes el 21 de abril de 1521 cuando arribaron a la isla.
Aunque la cruz ya no es la original, se dice que esta fue erigida por Magallanes cuando los reyes nativos de la isla fueron bautizados por el padre Pedro Valderrama y convertidos al catolicismo.

A 5 minutos andando, junto al muelle, se encuentra el Fuerte de San Pedro, bastión militar construido en el siglo XVI por los nativos y españoles bajo el mando de Miguel López de Legazpi.

En un primer momento constituyó el primer asentamiento español en Filipinas que albergaba la expedición que había llegado con Legazpi en el 1565.
Posteriormente ha teñido diferentes dueños y usos: como defensa militar para los filipinos cuando consiguieron la independencia de España; ha servido como escuela para los cebuanos y los japoneses se instalaron allí durante la II Guerra Mundial. Hoy en día es un museo donde se guardan documentos y pinturas de la época en la que Filipinas fue España.

Aunque Cebú es una ciudad que no se suele incluir en los itinerarios cuando uno visita Filipinas (o se incluye sólo como ciudad de paso para dar el salto a otras islas), su historia, tan especial y ligada a la nuestra, hace que bien merezca la pena aunque sea una visita rápida.
