Descubriendo San Francisco: Alcatraz, Golden Gate y más

Tras bajar pulsaciones durante 10 días en Polinesia Francesa, nos toca volver a coger un largo vuelo para cruzar el Pacífico. Nos apetece muchísimo empezar a descubrir este lado del mundo, pero la verdad es que nos da mucha pena pensar que ya hemos dejado atrás 2/3 del globo… 

Pensar en que solo nos queda América (aun con lo grande que es) no nos alegra demasiado, pero bueno, como siempre decimos, mejor seguir adelante sin pensar en la vuelta, jejeje

Ya en el aeropuerto, nos encontramos con el primer problema… y es que nos piden un vuelo de salida de EEUU (esto es bastante normal en muchos sitios, como Indonesia, Filipinas y demás) y el caso es que nuestro vuelo de salida es a Cuba (incluida visita de mama Elsa). 

EEUU desde hace más de 60 años mantiene un bloqueo a Cuba de materiales, comida y demás, pero otra de las cosas que tiene prohibidas es el viajar desde EEUU a Cuba por motivo de turismo. Conocedores de esto hace ya unos meses, nos adelantamos al problema y compramos los billetes con escala en México de 10 horas (pensando, obviamente, que la “jurisdicción” de EEUU acabaría ahí). 

Pero cuando fuimos a hacer el check in y mostramos nuestro vuelo de salida a México y posteriormente a Cuba, los empleados de French Bee nos dijeron que no se permiten los vuelos desde EEUU a regiones caribeñas…como Cuba e incluso México… 

Por suerte, también desde hace unos meses teníamos pendiente una videollamada desde una Embajada española, por lo que, previendo que nos pudiese hacer falta para salir de EEUU hacían Cuba, aprovechamos y la solicitamos en la embajada de España en Cuba. Gracias a eso, todo acaba en un susto inicial. 

La verdad es que no sabemos si tendríamos que haber comprado otros billetes de salida o qué, pero seguro que la broma nos habría costado unos cientos de dólares.

Lo más increíble de todo es que pensamos que cuando aterrizáramos en EEUU tendríamos algún que otro problema con la misma información… peroooooo, ni nos preguntaron ni le interesaba. Es increíble pensar que un operario de una aerolínea cualquiera puede joderte tu viaje por algo que en las aduanas estadounidenses ni les importa.

Una vez dentro del país, y tras 25 minutos hablando con los de Álamo (empresa de alquiler de coche), conseguimos recoger el coche y llegar al hotel. 

Este es nuestra primera habitación con baño en 3 meses… y la verdad es que, sin saberlo, lo echábamos mucho de menos. A la mañana siguiente, con un poquito de pereza en el cuerpo, nos vamos a visitar San Francisco.  

La verdad es que esta zona de EEUU siempre ha sido una cuenta pendiente, no tanto para Scheherezade pero si para Carlos, y es que hace unos siete años estuvimos ya planteándonos el venir, aunque ese verano al final acabo en un viaje por Europa.

Empezamos el día por la zona del Wharf y los muelles, que empieza a despertarse con nosotros. Nos acercamos al Pier 39 a ver la enorme colonia de focas y recorremos el muelle entrando en sus tiendas tan americanas. 

Aunque las mejores vistas las tenemos cuando nos vamos acercando desde el hotel, en lo alto de un parque, desde donde vemos Alcatraz a la derecha y el Golden Gate aparece a nuestra izquierda. Y, aunque vamos a dejar estos dos monumentos para verlos bien a fondo mañana, ya sentimos una sensación de sueño cumplido al verlos ante nuestros ojos.

De aquí nos acercamos hasta Lombard Street para ver su parte más famosa, esa zona en la que se empina y llena de curvas y que sale en alguna película que otra (a Scheherezade se le ocurre Del Revés).

Seguimos andando y cruzamos por Little Italy, donde vemos de Iglesia de San Pedro y San Pablo y el parque de Washington, todo rodeado de restaurantes italianos que huelen de maravilla. Un poco más abajo se encuentra el “Colombus Building” un peculiar edificio de color verde y un aire de época muy chulo.

Seguido entramos en Chinatown y vamos a buscar su famosa tienda de galletitas de la suerte. Además, este Chinatown es el más grande y antiguo de todos los barrios chinos del mundo. Su entrada esta custodiada por una enorme Puerta del Dragón, la cual fue un regalo de Taiwán a la comunidad china americana.

A partir de esta puerta se levanta el centro financiero de la ciudad, con enormes rascacielos y mucho movimiento de gente por todos los lados. En el centro de todo ello, Union Square, su plaza mas emblemática, es un remanso de tranquilidad.

Después de recorrer esta zona, entrar en algunas tiendas y descansar un poco, bajamos a Market Street para recorrer esta calle hasta el ayuntamiento de la ciudad.

Pese a que pensábamos que estábamos preparados para verlo, ya que hemos visto varios documentales y reportajes al respecto, el impacto cuando empezamos a ver a los llamados “zombies” por mitad de la calle es monumental. El fentanilo, conocido como la droga zombie, ha hecho y esta haciendo estragos en Estados Unidos. La cantidad de gente que hay tirada en el suelo o de pie doblados por la mitad, como si estuviesen muertos, es una barbaridad. Por sólo uno así, en Europa o en España llamaríamos corriendo a Emergencias. Sin embargo, la gente por aquí pasa por delante y ya ni si quiera se detiene ni mira, está claro que es una estima demasiado conocida para ellos. Es algo que nos remueve y que nos crea una sensación extraña, de malestar, de asombro y tristeza. Pero es aún mas difícil de creer que sea un problema casi oculto al resto del mundo, que no se sepa apenas nada de ello cuando mueren mas de mil personas a la semana en EEUU.

La realidad es que no esperábamos encontrarnos eso tan de golpe. De una calle a otra, te ves rodeado precisamente de gente sin techo y mucho «zombie». En una de las ciudades más ricas del mundo, te sientes completamente inseguro y desolado.

Una vez llegamos al City Hall, el ayuntamiento, nos recuerda mucho al Capitolio de Washington que visitamos hace unos cuantos años ya, con su enorme cúpula blanca. Posteriormente nos enteramos de que su cúpula es incluso mas grande que la del Capitolio.

A pesar de la paliza de andar del día, no queremos volvernos al hotel sin pasar antes por las “Painted Ladies”. Y, aunque estas son la que tienen la fama, el barrio entero es espectacular.

Nuestro segundo y ultimo día en San Francisco (los hoteles son muy, muy caros) lo empezamos pronto con uno de los platos fuertes que ofrece la ciudad: Alcatraz, la mas famosa de todas las cárceles del mundo. ¿Quién no ha oído hablar de esa cárcel, en lo alto de una roca, rodeada de agua, de la que nadie ha logrado escaparse (o esa es la versión oficial al menos…)?

Compramos los tickets por internet, que incluyen el traslado en ferry, la entrada en la cárcel y una audio guía, de las mas chulas y mejor preparadas que hemos escuchado hasta ahora y gracias a la cual te transportas completamente a uno de aquellos días en los que en La Roca estaba llena de los presos mas peligrosos del mundo.

La visita es muy entretenida, te muestra la Roca al completo, te cuenta porqué se construyo y lo que acabó siendo, de tal forma que, las 3 horas mas o menos que dura, hace que se te pasen volando. Para nosotros un imprescindible de SFO.

Regresamos a la ciudad con algo de frio en los huesos, por lo que tras acercarnos nuevamente por el Pier 39, decidimos comernos una de las comidas típicas de la zona: el Clan Chowder( sopa de almejas en un bol de pan de masa madre).

Pasamos por el hotel a recoger nuestras cosas y visitar el resto de la ciudad con el coche. De camino hacemos una parada rápida en esta calle tan chula que encontramos llena de arte callejero.

Nuestra siguiente parada no puede ser otra que el Golden Gate. Además, la suerte nos acompaña ya que durante la mañana la ciudad ha estado oculta al completo por la niebla, pero justo empieza a levantar ahora y nos deja ver este imponente puente con el cielo azul de fondo.

Hay muchas formas de ver el Golden Gate, infinitos miradores, desde una costa y otra y desde diferentes alturas. Pero el denominador común de todos ellos es que, sea desde donde sea, el puente no defrauda. Y es que hemos crecido toda la vida viendo imágenes de este sitio en películas, series, fotos… y cuando por fin estas cerca, el puente se hace realidad y es igual de espectacular que lo que habías imaginado.

Aunque seguramente para Carlos la mejor toma y el mejor sitio para verlo es este (cuesta verlo, pero ahí abajo hay gente surfeando).

Como tenemos que hacer horas de coche para acercarnos a Death Valley lo máximo posible, no podemos entretenernos mucho más, pero nos acercamos por último hasta el Golden Gate Park, que nos recuerda un poco al Central Park de Nueva York, y su famosa zona japonesa.

Con esta última parada decidimos acabar SFO. La verdad es que la ciudad nos ha encantado y aun que hemos visto casi todo lo esencial, es verdad que nos vamos con una ligera sensación de que un par de días más no nos habrían hecho daño ( excepto a la billetera claro).

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