Antes de llegar hasta esta ciudad americana tan peculiar hemos escuchado de todo sobre ella. Las opiniones son o completamente desfavorables o de devoción total, por lo que tenemos muchísimas ganas de conocerla y ver en qué grupo estamos nosotros.
Ya sólo la llegada es chulísima. Tras una hora de conducción por rectas larguísimas que atraviesan un desierto enorme, de repente, de la nada, como un oasis, aparece una ciudad que brilla en la noche.
Llegamos al hotel, hacemos el check in y salimos a ver por primera vez el ambiente. A solo dos calles del hotel está el Downtown de Las Vegas, con la calle Fremont como atractivo principal. Ésta es una de las calles más antiguas de Las Vegas y fue el centro de la actividad de la ciudad antes de la creación de la Strip. Aquí se abrieron los primeros casinos y hoteles de Las Vegas, como “el Rancho Vegas” que abrió en 1941. El primer casino de todo Las Vegas.

De la cantidad de luces, neones y gente que hay en la calle parece que es de día. Por arriba, a lo largo de toda la calle, hay un arco de luces donde proyectan videoclips de canciones que hay puestas a todo volumen y por donde te puedes hasta tirar por una tirolina. En la calle, grupos de amigos, parejas, despedidas de solter@… de todo y cada uno con su modelito a cuál más llamativo.

Recorremos la calle de arriba a abajo, con cara de alucine, y con los ojos súper abiertos, mirando a todos los lados para no perdernos nada. Vamos parándonos en los artistas callejeros que hay, algunos bailando como Michael Jackson, otros haciendo trucos de magia… y en los escenarios con conciertos que hay cada 500 metros.
Podríamos quedarnos aquí toda la noche, porque estamos seguro de que el ambientazo que hay no va a hacer más que ir a más y más pero el cansancio hace mella y unas horitas después nos volvemos con pena al hotel, pero con la sensación de que está ciudad nos va a gustar y mucho.

A la mañana siguiente, cuando vamos a coger el coche, nos encontramos que nos han puesto una multa. Ayer por la noche cuando llegamos preguntamos a una policía local que había si podíamos aparcar ahí para hacer el check in. Nos dijo que sí y, una vez que dejamos las cosas en la habitación, preguntamos a los del hotel si podíamos dejarlo ahí aparcado, ya que son unas plazas que tiene el hotel reservadas en un parking común. Nos dijeron que sí, que sin pegas, pero cuando hemos llegado hoy… receta. Se lo decimos a los del hotel y, después de tener que discutir un poco con ellos, nos dicen que lo paguemos y que nos lo abonan ello al devolvernos el depósito de la habitación. Veremos.
Pero no queremos perder más tiempo, asique aprovechando que hay poquito tráfico (esta no es la ciudad que nunca duerme; aquí duermen de día) conducimos a través del famoso “The Strip” de Las Vegas, viendo ya algunos de sus famosos hoteles como “El Bellagio”, “Caesar´s Palace” “The Venetian” o la réplica de la pirámide de Guiza.

Está zona de la ciudad fue creada a posteriori, cuando quisieron construir grandes resorts y vieron que no les cabían en el Downtown. Decidieron hacer una calle enorme a las afueras donde se concentrarán todos, alejados de la ciudad y de los vecinos. Hoy en día es una enorme avenida, con hoteles y casinos a cada uno de los lados a cuál más grande y estrambótico que el anterior y que acaba en el mundialmente famoso cartel de Las Vegas.

Además de por los casinos, el dinero y el lujo, Las Vegas tiene también dos outlets bastante grandes. Por cercanía vamos al que está en el sur y aquí si hemos de decir que nos decepciona un poco, no vemos nada que no te encuentres en cualquiera de los outlets que hay en muchas ciudades americanas.
Después de comer decidimos volver a “The Strip” y esta vez recorrer la calle andando para poder ir entrando en los sitios que más nos llamen la atención. Dejamos el coche en el parking del hotel “Circus”, casi al principio de la avenida y donde se puede aparcar sin necesidad de ser cliente del resort.
La mayoría de los resorts que hay aquí tienen su parte hotel, con habitaciones en la parte alta y donde solo pueden entrar los que se alojan en el hotel, y, en la parte baja, sus enormes casinos, con miles y miles de máquinas, mesas con crupieres, ruletas y barras de bar donde también apostar a deportes o carreras en directo; y sus amplias galerías con tiendas de marcas las marcas más lujosas y famosas.

El primero al que vamos es al “Venetian” ambientado en la preciosa ciudad de Venecia. Su interior está entero atravesado por canales venecianos donde gondoleros con camisetas de rayas dan paseos en góndola a quien se anime. Andamos por sus pasillos, rodeados de tiendas de marcas de lujo, hasta llegar a la réplica de la plaza de San Marcos. Increíble.

Seguimos “The Strip” hasta el “Caesars”. Éste está inspirado en la ciudad eterna, en Roma, y Carlos se va para dentro del tirón. Estatuas enormes de la antigua Roma, cúpulas, fuentes… ¡hasta una réplica del Coliseo y de la Fontana di Trevi hay aquí dentro! Paseamos (porque lo que uno hace aquí es pasear admirando sus alrededores) por las calles del centro comercial hasta llegar a su casino, donde nos ponemos detrás de alguna mesa a ver alguna mano de poker.

Después de perdernos varias veces en el laberinto de galerías y mesas de crupieres, salimos de nuevo al exterior. Seguimos avanzando, viendo desde fuera algunos complejos tan famosos como el “Flamingo”, el primer resort que abrió aquí, el “París Las Vegas” con su Torre Eiffel y Arco del Triunfo, o el “Bellagio” donde disfrutamos del espectáculo de agua y luces que hace en sus enormes fuentes.




Nos acercamos también hasta la famosa “MSG Sphere”, la estructura esférica más grande del mundo, con una altura de 112 metros y un diámetro de 157 metros, completamente cubierta por una pantalla LED envolvente, tanto en su exterior como en su interior. La pantalla externa es la más grande del mundo y puede proyectar imágenes y videos en alta resolución,

El tiempo vuela mientras paseamos por aquí, buscando el hotel más chulo, entrando en los casinos a ver si apostamos algo de dinerito y pasándonoslo pipa con los grupos de gente que empiezan ya a salir a la calle a comenzar la fiesta. Anochece y poco a poco, todo lo que habíamos visto de día empieza a iluminarse y aparece ante nosotros una nueva ciudad, totalmente distinta y chulísima.




No queremos que acabe del día así que, después de cenar una hamburguesa en In-N-Out, conducimos de vuelta a casa, pasando por la zona donde hay varias iglesias con grandes carteles en su exterior que invitan a casarte en menos de 5 minutos. Aquí en Las Vegas…… Algunas por la rapidez, otras por el espectáculo, pero muchas parejas eligen celebrar aquí su boda, ¡más de 70.000 en un año!

Aparcamos el coche en el hotel y salimos otro ratito al Downtown, a despedirnos de la noche de Las Vegas.

A la mañana siguiente, antes de seguir nuestro roadtrip por la costa oeste de EEUU, nos acercamos hasta una de las tiendas más famosas de Las Vegas, de la que tanto Carlos como mi hermano son unos buenos frikis: “Gold & Silver Pawn Shop”. Esta tienda se hizo famosa por aparecer en un programa americano de televisión de compraventa, en el que muestra que todo, hasta la mayor antigualla, tiene un precio.

Y ya de aquí seguimos nuestro camino, adentrándonos más en el país en busca de parques nacionales, después de haber pasado 48 horas súper divertidas en la ciudad del pecado. Sin duda volveríamos a visitar esta ciudad que nos ha parecido un oasis en todos los sentidos, pero intentaríamos venir con más tiempo y, sobre todo, con más dinero… ¡para alojarnos en el piso 80 de la Pirámide de Egipto!
