¡Y aquí empieza nuestro viaje por carretera por los Estados Unidos!
Nuestro plan al salir de San Francisco era ir al Parque Nacional de Yosemite. Sin embargo, cuando miramos el tiempo, ¡daban hasta 15 centímetros de nieve! Asique, como no queremos quedarnos encerrados allí, readaptamos nuestro itinerario y decidimos ir directamente hasta Death Valley.
Es una paliza en coche pero es la única forma de no quedarnos sin uno de los parques nacionales que más nos apetece.
Tras pasar la noche en nuestro primer motel típico de carretera (otro sueño cumplido para Carlos), llegamos a Death Valley a mediodía. Aprovechamos en la entrada de este parque para comprar el Anual Pass (un pase anual para una cantidad ingente de parques nacionales de EEUU, con el que se permite la entrada del dueño, su coche y toda la gente que vaya en él).

Death Valley, ubicado en el desierto de Mojave, es una de las zonas mas calurosas del planeta. Gracias a eso, obviamente aquí no esta nevando (Yosemite ha cerrado por cantidad de nieve) pero hace muchísimo viento, lo que provoca remolinos de arena por todos los lados. Ademas, la región incluye Badwater Basin, el punto más bajo de América del Norte, a 86 metros por debajo del nivel del mar, de ahí sus increíbles temperaturas.

Como curiosidad, la zona Furnace Creek ostenta el récord de la temperatura más alta registrada en la Tierra, que alcanzó los 56.7 °C (134 °F) el 10 de julio de 1913.

Dejamos aquí unas fotos de lo que hemos visto en Death Valley.





Salimos de Death Valley en dirección a uno de los sitios mas peculiares y divertidos de nuestro roadtrip, Las Vegas. Y como tal, se merecen una entrada especial aquí.

Después de 2 días en la ciudad del pecado, continuamos nuestro camino, esta vez para conocer el Parque Nacional de Zion.
Hoy se nos han pegado un poco las sábanas y, sumado al cambio de hora que hay entre estados, llegamos a Zion a la hora de comer (esto de dormir en camas de verdad después de 3 meses hace que nos este costando mucho levantarnos). Esto no nos da margen para visitar más de dos zonas del parque.
Zion Park, ubicado en el suroeste de Utah, es uno de los parques nacionales más impresionantes y visitados de los Estados Unidos. Conocido por sus increíbles acantilados de roca roja, cañones profundos y su variedad de paisajes naturales. Además, esta incluido en el Annual Pass asi que bien merece una visita.

Durante la temporada alta esta prohibido entrar con coche particular al parque y en su lugar puedes hacer uso de los autobuses lanzadera que salen continuamente desde el centro de visitantes y recorren circularmente todo el parque.
Una vez subidos a uno de estos autobuses, nuestra primera parada es la 6 para hacer el trekking de Angels Landing. Este trekking ha cogido mucha fama últimamente por las fotos que aparecen de él en instagram del ultimo tramo, el cual es bastante empinado y se sube con ayuda de unas cadenas. Ello ha provocado que hayan limitado el número de personas que pueden acceder a él, ideando un sistema de sorteo en el que puedes participar pagando 7$ y, si eres afortunado de que te toque, otros 9$. Y si no, pierdes estos 7$ y a intentarlo otra vez. Además, el sorteo de las entradas se hace a meses vista de la fecha de visita… vamos, todo super sencillo y pensado para viajeros de última hora como nosotros jeje.
Así que nos toca conformarnos con ir hasta el ultimo mirador previo a las famosas escala. Aun así las vistas son increíbles.

Bajamos en vuelta rápida todo lo que hemos subido para intentar hacer un par de trekkings más, pero como bien habíamos pensado, no nos da tiempo a todo ya que el último autobús es a las 5 pm. Por ello, nuestra última elección es acercarnos hasta la parada 9 para hacer el Riveraide Walk, ya que otro que nos gustaría hacer, The Narrows, esta cerrado por inundación.

Este ultimo trekking ( mejor llamarlo caminito) discurre paralelo al río y te va dejando unas vistas alucinantes. Si uno tiene tiempo puede recorrerlo mucho más hacia adentro, aunque depende de la época del año te vas a mojar hasta la cintura.

Una vez acabado este trekking nos volvemos al coche y salimos de Zion National Park por una carretera que cruza un par de túneles espectaculares. La verdad es que esta carretera es flipante. Después de un par de horas de coche, nos quedamos a dormir a las puertas de nuestra siguiente parada para mañana: Bryce Canyon National ParK.

Ya llevamos unos pocos días por América y la verdad es que no podemos mas que alabar lo cómodos (y porque no decirlo, vagos también) que son los moteles de carretera: poder aparcar enfrente de tu puerta y que cada habitación, por regla general, tenga un microondas y una nevera nos está salvando el culo de nuestro “ajustado” presupuesto. Lo único es que a duras penas estamos encontrando algo que baje de los 60-65 euros.
Dejando a un lado nuevamente nuestro pequeño pensamiento, proseguimos nuestra ruta al día siguiente por Bryce Canyon.
Este parque natural, al que uno puede entrar también con el Anual Pass, tiene también un sistema de autobuses lanzaderas para moverse por él, aunque al contrario que Zion, puedes recorrerlo con tu propio coche. Nosotros nos hemos decantado por coger la lanzadera, nos parece un sistema super cómodo y además los conductores de autobús te van contando cosas anecdóticas del parque e incluso chistes (con estos puede que nos cueste un poquito enterarnos).
Otra de las razones es que hemos elegido hacer un recorrido de un solo camino, no circular, empezando por el punto más alejado y acercándonos andando, por lo que el autobús es un sistema perfecto.
Lo gracioso de todo es que uno va en el autobús un poco ajeno a lo que uno se va a encontrar y es cuando éste llega a un determinado punto cuando puede verse por primera vez el cañón con sus pináculos. La vista te deja alucinando.

Y es que algo que no esperábamos era encontrarnos nieve, por lo que para nosotros, el espectáculo ha sido aun mayor.
El trekking que hemos elegido, Rims Trail, discurre por la ladera del cañón, circulando siempre por la parte alta de él, teniendo unas vistas de alucine y pudiendo observar en todo momento los diferentes pináculos rojizos y parando en todos los miradores.

Lo que si es verdad es que debido a la nieve, lo que deberíamos haber tardado en hacer apenas una hora, nos lleva 2 horas y media. Asé que en mitad de este pequeño trekking, cogemos otra lanzadera que nos acerca a otro recorrido que te lleva ya por dentro del cañón y te permite bajar hasta su base. El Queens Garden Trail.
Éste es otro espectáculo.

Los parques nacionales nos están gustando muchísimo, y la verdad es que nos están sorprendiendo para bien. Nos parecen que tienen una belleza completamente diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora e incluso podríamos decir que pese a lo que uno pueda pensar, son muy diferentes entre ellos.

Una vez acabado Bryce Canyon, nos dirigimos a Page, una pequeña localidad desde donde vamos a visitar, Antelope Canyon y Monument Valley.
Elegimos primero visitar Monument Valley, debido a que está a 2 horas de Page y así al día siguiente podemos tomárnoslo con calma irnos a nuestro siguiente destino. Lo extraño de Monument Valley es quizá que uno siente que ya ha estado allí. Y esto es debido a que es una de las zonas donde mas películas del Oeste se han grabado en todo la historia.

Monument Valley no esta incluido en el Anual Pass, sino que es tierra de indios navajos y son ellos los que gestionan las entradas, precios y recorridos. El precio de la entrada no es excesivamente caro, 9 $ por persona, aunque ya en la entrada te dicen que la carretera por dentro esta sin asfaltar y que si conduces por ahí es bajo “tu responsabilidad” (tensando un poquito a todos aquellas personas dudosas para que acaben contratando un tour guiado).
Nosotros, que de inconscientes tenemos ya un rato, y tras preguntarle a 3 o 4 indios navajos, conseguimos la información que queremos. Y es que no hay barro en la carretera ni arena acumulada, por lo que no vemos ninguna razón de peso para no conducir por dentro con nuestro Toyotita Corolla.
Nos ponemos a ello y tras apenas 10 minutos, la sensación es que la carretera esta mejor que alguna que puedes encontrarte por Chiclana.
Por lo que elegimos nuestra primera parada en el mirador de “Jonh Ford”. Este mirador tiene este nombre porque se supone que desde aquí el susodicho grababa todas las películas del oeste.
La verdad es que el sitio es impresionante.

Después de disfrutar de lo que seguramente sean las vistas mas icónicas de Death Valley, nos montamos en el coche y la sorpresa es mayúscula cuando nos salta el piloto de rueda pinchada.
“NO NOS lo podemos creer”
Que mala suerte. Lo primero que pensamos es en salir huyendo de Death Valley. Antes de que la rueda se quede sin aire queremos esta fuera del recinto, para que la “grúa” esté cubierta por el seguro (al meternos en una zona sin asfalto, el seguro no cubre los pinchazos ni los “choques”).
Por suerte conseguimos salir de la zona sin asfaltar y pararnos a mirar mejor que ha podido pasar. Efectivamente, un buen clavo esta atravesando la rueda. Por suerte, parece bastante bien clavado, así que preguntamos por un taller y nos mandan unos cuantos kilómetros por una carretera sin absolutamente nada a los lados.
Por supuesto, no iba a ser todo tan fácil. Hoy es 8 de abril, el día del eclipse solar que justo es visible únicamente en esta parte del mundo y nos enteramos que para los indios navajos, los eclipses dan muy mala suerte y, que por ello, es festivo para ellos. No hay colegios, no hay trabajo… nada de nada…
Así que tras rogar y mucho esperar, conseguimos que este buen hombre nos arregle el pinchazito.

25 euros. La verdad es que la bromita nos podria haber salido muuuucho mas cara.
Con esto, decidimos que hemos acabado con Death Valley, más con las horas que se nos han hecho entre encontrar el sitio y que nos cambiasen la rueda. Y nos volvemos corriendo a dormir a Page… no sin antes tomarnos una de las fotos más icónicas de todos los tiempos.

Y es que a quien no le ha marcado toda su infancia la película de Forest Gump.
Una vez tomada la foto, sí que nos ponemos de vuelta para irnos a Page, la ciudad desde la que mañana vamos a visitar la famosa «Herradura» y todos sus alrededores.
A la mañana siguiente empezamos el día prontito, y pasamos por Glen Canyon Overlook donde las vistas te dejan sin habla.

Para posteriormente irnos a la «curva de la herradura». Este mirador del río Colorado se ha ido haciendo famoso a lo largo de los últimos años y por ello han acabado por hacerlo de pago, poniendo un pequeño sendero para todo el turismo. La verdad es que como todo, da pena pensar en cómo debía de ser antes de que todos nos dedicásemos a viajar y «publicar» (nadie esta libre de pecado).
Pero, la verdad es que la foto, las vistas, la imagen del río corriendo entre las montañas, es impactante.

Por último, nos acercamos a un pequeño anfiteatro buscando una imagen que nos tiene enamorados y tras andar para arriba y para abajo descubrimos finalmente donde se encuentra.

La imagen es la bomba.
Con esto damos por finalizado Page, de la que descartamos claramente la razón por la que habíamos venido, que era el famoso cañón de Antílope. Y es que también, debido a la cantidad de turismo, los precios han ido de más a más hasta ponerlo a un precio al que consideramos que es un poquito «timo». De todos modos, el pueblo merece muchísimo la visita, ya sea por lo cerca que esta de Monument Valley, o por la cantidad de cosas que tiene que ver en el propio pueblo.
Nos pusimos en carretera para dormir en Flagstaff un pueblo en la famosa Ruta 66 estadounidense desde el que se puede visitar «fácilmente» el Gran Cañón del Colorado.
Para visitar el Gran Cañón, uno tiene varias zonas a las que ir, pero la más «famosa», visitada y a la que es mas fácil llegar es la zona sur. Desde Flagstaff, donde pasamos la noche, hasta la entrada es como 1 horita, así que amanecemos bien pronto para llegar y tener todo el día en el famoso parque.
Desde la entrada sur, uno empieza por el centro de visitantes, donde puedes coger unos cuantos mapas y hacerte una idea de como es mejor visitar este famoso lugar. Hay diferentes miradores del parque a los que solo puedes llegar en autobús y otros a los que puedes llegar con tu propio vehículo.
Además, hay un trekking bastante famoso que baja por el cañón, el Bright Angel Trail, que queremos hacer, así que para evitar las horas más calurosas decidimos empezar por este trekking. Y la verdad es que el trekking merece muchísimo la pena. Te permite ver desde dentro el Gran Cañón, estar dentro de sus enormes paredes, en vez de quedarte sólo con las vistas desde arriba que te ofrecen los miradores.
Dejamos aquí algunas de las fotos mas chulas de todo el Gran Cañón y, como no, de las vistas del trekking.




Para nosotros, pese a la increíble fama que tiene el Gran Cañón del Colorado, es el parque nacional que menos nos ha impresionado/gustado de todos. Esto no quiere decir que no merezca la pena, por supuesto que es alucinante, pero quizá, teníamos puestas las expectativas demasiado altas y no ha llegado a la idea que teníamos.
Al acabar el Gran Cañón, nos pusimos en dirección a Williams, para poner fin a nuestra ruta de parques nacionales y comenzar con la famosa Ruta 66.
