Después de visitar los parques del interior de Utah y Arizona, y quedarnos maravillados con ellos, nos unimos al último tramo de la Ruta 66 que nos llevará hasta Los Ángeles o, más concretamente, hasta Santa Mónica.
La Ruta 66 es una de las carreteras más famosas de EEUU y del mundo. Quién no ha soñado alguna vez recorrer esta larguísima carretera, con un Cadillac de los 60 y a través de una llanura del Medio Oeste, parando en moteles de carretera a dormir y tomando café en los “dinner”.

Esta carretera fue una de las primeras en el sistema de autopistas de EEUU, allá por el 1926, y su objetivo era cruzar de este a oeste el país, uniendo todas las poblaciones entre Chicago (Illinois) y Santa Mónica (California).
Se le dio también el nombre de la “Ruta Madre” y tuvo un papel crucial en momentos históricos clave del país, como la Gran Depresión y la migración de la población hacia el oeste.

El primer pueblo al que llegamos de la Ruta 66 es Williams. Es ya de noche por lo que todos los restaurantes de carretera, pubs y tiendas de regalos están iluminados con neones de colores rojos, azules, verdes, rosas y llenos de figuras de Elvis Presley y Marilyn Monroe.

A la mañana siguiente empezamos por Seligman, uno de los más conocidos de la zona por la cantidad de tiendas, gasolineras y museos de la Ruta 66. De hecho, hay hasta una recreación de cómo era un pueblo antes, con su cárcel y todo.

Seguimos la Ruta y la verdad que cada pueblito que pasamos, por pequeño que sea, es un espectáculo por la cantidad de decoración que tienen. Incluso gasolineras antiquísimas, con coches de época y fotos antiquísimas de todo el mundo que ha ido pasando por ahí.

Pero uno de los pueblos que más nos ha gustado es uno perdido en mitad de la nada llamado Oatman. Aparte de que el pueblo es súper pintoresco, con las calles de tierra y lleno de antiguos salones y tiendas, está lleno de burros. Éstos campan a sus anchas por el pueblo, comiendo las hierbas que la gente les va dejando y son las personas y los coches los que tienen que esquivarlos si no quieres llevártelos por delante.

Y no podíamos acabar nuestra Ruta 66 sin pasar por una típica cafetería americana para desayunarnos nuestros huevos con pancakes y que la camarera se acercase a ofrecerle más cafe a Carlos “more coffee, sweet?”
Elegimos el Peggy’s Sue Bar, uno de los más antiguos del estado de California ¡y nos ha chiflado!

Desde aquí, con un sueño más cumplido, nos dirigimos a San Diego, ya que justo el Juan Sebastián Elcano entró ayer en puerto y estará los próximos días en la ciudad. Pero no sin dejar por aquí unas fotos de esta pintoresca e histórica carretera.





