Naturaleza en la isla de Ometepe y surf y playa en San Juan del Sur

Después de dos días en Granada, la cual nos ha gustado bastante, cogemos de nuevo otro autobús que nos lleva hasta la localidad de Rivas. Desde ahí, un taxi nos acerca hasta el puerto de San Jorge, desde donde sale el barco que nos lleva hasta la isla de Ometepe.

Esta isla es un tanto singular por varios motivos. Está formada por dos volcanes, el Concepción y el Maderas, que le dan una forma distintiva de “8”. Además, se encuentra en el lago Cocibolca, el lago de agua dulce más grande de todo Centroamérica.

Estamos también un par de días en la isla, en los que aprovechamos para alquilar una moto y recorrerla entera. Vamos a las playas de Santo Domingo y Mangos, visitamos los otros pueblecitos que hay, como Altagracia, y vemos ocasos así de bonitos.

Por último, antes de dejar Nicaragua, nos acercamos hasta San Juan del Sur. Esta ciudad, en la costa pacífica del país, se está convirtiendo, poco a poco, en un destino cada vez más popular por sus enormes playas, donde practicar surf o simplemente relajarse.

Para los dos días que vamos a estar aquí hemos elegido el Tapihouse San Juan del Sur y no podemos estar más contentos, ya que nada más que llegamos nos recibe Rafa, un murciano dueño del hostal super simpático y con el que de primeras nos tiramos hablando un buen rato.

Antes de que se nos haga tarde le pedimos consejo sobre dónde comer y nos vamos directos a “La Lancha” donde nos metemos un pulpito riquísimo, del que ya teníamos mucho antojo, a pie de playa.

Después de comer, paseamos por la playa la que, por su forma y salvando las distancias, nos recuerda un poco a la bonita Concha de San Sebastián, mientras la lluvia nos da algo de tregua. En toda esta zona de Centroamérica y en esta época del año, los días amanecen super soleados y calurosos y el ambiente se va cargando tanto que no hay tarde que falle que caiga un chaparrón y de los buenos.

Una vez ha escampado, salimos a ver el atardecer en la playa. Está llena de gente bañándose, dando un paseo, jugando al vóley o grupos de amigos tomándose algo tranquilamente sentados. Cenamos en un buffet que hay justo enfrente y que nos ha recomendado Rafa un plato combinado riquísimo por 100 colonos (2,5 euros) y nos vamos prontito a dormir que mañana toca madrugar…

Pero el motivo de madrugar de hoy es uno de esos que no da pereza… A las 06:30 de la mañana suena el despertador ¡para ir a hacer surf! Ayer quedamos con el dueño de la tienda de alquiler de tablas de alado del hostel a las 7 de la mañana para ir con él a la playa de Maderas, donde nos aseguró que iba a haber un baño muy bueno y, aunque cuando llegamos está todavía un poco pequeño, poco a poco va cogiendo forma y al final se queda un bañazo muy divertido.

Tras más de dos horas de surf y con los brazos ya pidiendo la hora, volvemos al pueblo de San Juan. Salimos a dar una vuelta, en busca de tiendecitas de artesanías y recuerdos, pero lo que encontramos es… ¡una mesa de ping pong! No lo dudamos y nos metemos en el bar, nos pedimos una cerveza y nos ponemos a darle duro al ping pong. Cuando llevamos más de una hora jugando y estamos totalmente encharcados por el calor y la humedad que hace aquí, nos obligamos a dejar las palas, volver al hostel, darnos una ducha y salir a comer algo, ¿adivinas dónde? Efectivamente, al buffet por 2,5 euros.

Salimos por la tarde a dar un último paseíto por la playa y por el pueblo. Compramos unas cervezas y nos las llevamos al hostel para tomárnoslas allí con Rafa, hemos hecho muy buenas migas con él y encima es un loco del tenis y de Nadal y Alcaraz como Carlos, ya hay tema de conversación para siempre. 

A la mañana siguiente, después de un riquísimo desayuno, nos despedimos de Rafa, su mujer y su peque y nos ponemos en camino. Por delante nos quedan muchas horas de autobús y varias fronteras que cruzar.