La verdad es que Santa Catalina es una zona de Panamá a la que le tenemos especial ganas desde antes de venir. Y es que, desde que empezamos a viajar, siempre hemos querido fijar un sitio en el que poder estar unos meses tranquilos… pero para poder hacer eso el sitio tiene que cumplir al menos 3 requisitos:
- Que tenga Buceo
- Que tenga Surfing
- Que no sea muy caro
Y, por lo que hemos podido investigar, Santa Catalina puede ser uno de ellos.
Al igual que Nicaragua y El Salvador, Panamá es un país que se puede (y debe, si uno quiere ahorrar) viajar en autobuses públicos. Por ello, al salir de Boca Chica cogemos varios autobuses para llegar hasta Santa Catalina (para ser más exactos, cogemos uno hasta Santiago, otro hasta Soná y ya desde allí otro a Santa Catalina).

Una vez llegamos a Santa Catalina, nos dirigimos directos hacia nuestro alojamiento, Hostel Villa Vento Surf (la habitación es bastante cómoda, tiene A/C y la cocina común está bastante bien).

Debido a la paliza del día en autobuses, y a que hemos llegado bastante tarde, decidimos dejar lo de investigar el pueblo para el día siguiente, aunque si que salimos para comprar una cervecita y tomárnosla mientras vemos ver el ocaso desde la playa de Santa Catalina.

A la mañana siguiente nos levantamos con fuerzas y ganas de sacar adelante y probar las dos razones que nos han llevado hasta aquí: el buceo y el surfing.
Empezamos por el primero y visitamos el centro de buceo Panama Dive Center (pese a que hay bastantes centros de buceo por la zona, éste es el que sin duda tiene mejor pinta y más reseñas positivas). La primera impresión es perfecta y nos decidimos a bucear con ellos sin dudarlo.

El problema que se nos presenta es que nos cobran 145 dólares por dos inmersiones. El Parque Nacional de Coiba es super famoso pero se encuentra a 1-2 horas en barco desde Santa Catalina, lo que hace que cualquier buceo sea especialmente caro (ya empezamos a perder uno de los aspectos esenciales…).

Por otro lado, tras hacer alguna que otra investigación de porque es tan famoso, descubrimos que en este parque nacional uno puede llegar a ver cualquier tipo de animal. Desde ballenas, tiburones, tortugas…. hasta incluso tiburones martillo… LOCURA.
Así pues, nos apretamos el cinturón para pasar la tarjeta y dejamos cerrado para el día siguiente el buceo.
Y justo después nos vamos a investigar la playa de “el Estero”. Por esta zona hay dos picos claramente diferenciados por su surfing. Ésta playa, que es un beachbreak, y la Punta, que es un pointbreak alejado de la costa a la que hay que llegar remando unos 15-20 minutitos.

Desde Santa Catalina andando hasta la playa “El Estero” hay como 30 minutos andando, algunas partes al sol y otras con algo de sombra… eso sí, con una calor y una humedad agobiantes, por lo que el paseo se hace un poquito largo. Lo mejor de todo es que, cuando estamos a punto de llegar a la playa, aparece ante nosotros un río que desemboca en el mar y nos corta el camino, donde no vemos ningún tipo de puente que lo salve y que no sabemos cuanto cubre. Por suerte, la marea no está muy alta y el agua no nos llega ni a la cintura aún, así que empezamos a cruzarlo antes de que suba más y nos quedemos con las ganas.

Aquí vemos algunas olitas que bien se merecen un bañito. Asi que Carlos aprovecha para alquilar una tabla y echarse unas horitas al agua.

Ya después del baño, cuando vuelve a estar baja la marea, regresamos al hostel y nos vamos a descansar porque al día siguiente tenemos nuestra ansiada jornada de buceo en el Parque nNacional de Coiba.
A la mañana siguiente, bien prontito y con muchas ganas, llegamos al centro de buceo. Nos probamos el neopreno y los equipos, nos dan el briefing del Parque y las inmersiones de hoy y directos nos vamos caminando a la playa donde nos subimos al bote que nos lleva hasta el parque nacional.

Ya de camino, y para empezar el día con algo increíble, nos encontramos con un grupo de ballenas que nos reciben con unos cuantos coletazos, ¡esto pinta muy bien!

Y es que hay pocas formas mejores de empezar el día de buceo que con algo así.
Ya al llegar a la zona, nos echamos al agua y entonces se produce la magia. Después de solo una inmersión aquí, podemos decir que es una de las zonas más increíbles que hayamos visto. No por si visibilidad, sino por la cantidad de animales que uno puede ver (de hecho uno de los puntos de buceo se llama “Buffet” por la cantidad de peces que se pueden ver.
Entre buceo y buceo paramos en una playa de una de las islas del parque, donde devoramos un rico tupper de arroz con pollo que nos sabe a maldita gloria. Y acto seguido hacemos la segunda inmersión.




Después de bucear solo un día aquí, la verdad es que nos planteamos seriamente quedarnos más tiempo en Santa Catalina. Seria increíblemente difícil cansarse de bucear en esta zona; sin embargo, a ese presupuesto por dos inmersiones, nos quedaríamos sin dinero en 1 mes.
Así pues, pese a que Santa Catalina cumple dos de las tres condiciones mencionadas al principio de todo… la tercera está muy muy lejos de ser realidad. Por ello, no nos queda más remedio que, después de pasar un par de días más surfeando y disfrutando de este paraíso, seguir hacia adelante, destino PANAMA CITY.
