Después de unos días de relax en Zanzibar, toca volver a ponerse el gorro de explorador, subirse en 4×4, sufrir los continuos baches de ls carreteras africanas… pero sobre todo, volver a disfrutar de los animales en un safari!

Llegamos a Arusha en vuelo directo desde Zanzibar. Estaremos un par de días en este pueblecito y para ello hemos elegido alojarnos en el Banana Farm Hostel. Aunque algo alejado de la ciudad (nada que no se pueda solucionar con una moto, o picky-picky como lo llaman aquí), es un hostel ubicado en una granja de bananas que tiene su encanto. Está lleno de gente joven de otros países, decorado con un estilo muy hippie y lleno de bananas de todos los tipos que puedes comer en cualquier momento! Rojas, verdes, amarillas, grandes, pequeñas… incluso tienen cerveza de banana!

Pero lo realmente bonito de este sitio es que es donde nos encontramos de nuevo con nuestros guías, y ya amigos, de la familia @Kasinde! Martin, Mark y Keen aparecen por el hostel y nuestras caras lo dicen todo, la sorpresa es enorme cuando nos volvemos a ver! 

A la mañana siguiente, el que será nuestro guía nos recoge a las 07:30 en el hostel, hora de empezar el safari! El primer día vamos al Parque Nacional de Tarangire. Éste es el 6 parque más grande de Tanzania, se encuentra situado en el norte del país y debe su nombre al rio Tarangire que lo cruza y que es la principal fuente de agua para los animales que el viven.

Nada mas que entramos en este parque nos damos cuenta que es diferente de todos los anteriores que hemos visto. Unos imponentes baobas, con troncos tan grandes que harían falta 20 personas para rodearlos, salpican el paisaje de este parque tan especial de África. 

Pero no solo es el lugar, si no lo que hay en él. Manadas y manadas de elefantes, en busca de agua, pasan a nuestro lado y nos regalan momentos increíbles. Por algo dicen aquí que este Parque es casa del mayor número de elefantes de África y, por tanto, del mundo. Además, babuinos, jirafas, gacelas, pumbas, ñus, búfalos y hasta una leona se dejan ver hoy!

Para rematar el día, cuando nos acercamos a la zona de camping para comer, nos volvemos a juntar con nuestros amigos!! Disfrutamos otro rato juntos pero, como ya os hemos contado anteriormente, llega el momento de decir adiós y como siempre, cuesta…

Hoy, 29 de febrero, nos juntamos con un grupo de jóvenes, quienes han contratado el safari con la misma empresa que nosotros y con quienes pasaremos los siguientes 3 días. Ellos son Eva y Yuri, eslovenos; Ilana y Daniel, de Washington D.C. y Louis, de Alemania. Hechas la presentaciones, nos ponemos rumbo al Parque Nacional del Serengeti. Para llegar hasta allí, pasamos por un mirador desde el que tenemos unas vistas que quitan el hipo: el cráter de Ngorongoro. Os dejamos aquí una imagen. Juzgadlo vosotros mismos.

Durante esta primera tarde en Serengeti algunos animales se dejan ver y podemos hacernos una idea de lo que nos deparará mañana. Elefantes, jirafas, hipopótamos y una pareja de leones que se cruzan en nuestro camino antes de llegar al camping, dentro del parque, en el que vamos a pasar la noche durmiendo en tiendas de campaña.

Amaneciendo nos ponemos en marcha de nuevo, dicen que es el mejor momento para ver animales ya que es cuando más activos están buscando algo para desayunar! Y, a cambio, Serengeti nos regala un grupo de leonas acicalándose para comenzar el día, dos leones oteando el horizonte buscando algo para comer y quizá, uno de los momentos más tristes pero luego más bonitos del día: una cría de guepardo, perdida, sola, blanco fácil de los leones que están buscando algo para comer, aullando y llamando a su madre. Aunque los aullidos que da y el miedo que refleja su mirada nos hacen preocuparnos en un primer momento, os podemos decir que esta historia tiene un desenlace feliz y madre y cría se reúnen finalmente!

Volviendo a nuestro campamento vemos q una cola se mueve en lo alto de un árbol… es un leopardo!!! Con el calor que hace no me extraña que esté ahí, a nosotros tampoco nos importaría estar a la fresca! Este es el último regalo que Serengeti nos hace para despedirnos de un día súper completo!

El Área de Conservación de Ngorongoro cuenta con hasta 9 volcanes, de los cuales uno de ellos sigue activo hoy. El cráter de Ngorongoro, declarado Patrimonio de la Humanidad, es una caldera de uno de estos 9 volcanes que en su día estuvieron activos. Hoy en día, dentro de este área de 20 kilómetros de diámetro, se esconde una de las zonas con más vida de todo África.

Allá donde miremos, vemos grandes manadas de zebras, búfalos, gacelas o ñus con sus crías (es la época en la que estos animales dan a luz), todas conviviendo en paz y armonia y dándose protección unas a otras. Además, en el lago Magadi vemos también enormes manchas teñidas de color rosa, debido a las bandadas de flamencos e hipopótamos que se mantienen fresquitos dentro del agua.

Una vez nos adentramos un poquito más en el cráter, aparece el primer regalo del día: tres mamas leonas, acompañadas por sus pequeños cachorros, buscan algo que almorzar.

Que buena forma de empezar el día! Pero si hay algo que caracteriza a esta zona y que hemos venido con muchas ganas de buscar y encontrarlo es el rinoceronte negro.

Este animal, declarado en peligro de extinción, está súper protegido de los cazadores furtivos, quienes van en búsqueda de sus cuernos por el gran valor que tienen en el mercado negro, debido a la  gran demanda en algunos países de Asia.

De repente, nuestro guía se para en seco y, sin decirnos nada, coge sus prismáticos, mira a través de ellos y grita, finalmente, emocionado: rhino!!! Ahí está! Lo hemos encontrado!!!

Lo cierto es que lo increíble de Ngorongoro no es los animales que puedes encontrarte (que también) si no, el paisaje que lo envuelve todo y te hace sentirte en una auténtica película de National Geographic. Creemos que, hasta ahora, puede ser lo más más bonito que hayamos visto.